4 de marzo de 2026
¿Cómo garantizar que la calidad del debate político electoral suba?: esto dicen expertos en el tema
Por: Diego Lozano
En el teatro del edificio A, a pocos días de las elecciones al Congreso y de las consultas presidenciales, la pregunta retumbó con fuerza: ¿Por qué nuestro debate político-electoral es tan ligero?
En un país atravesado por tensiones sociales y desafíos estructurales, la calidad de la deliberación pública se convirtió en el centro de un conversatorio organizado por el Departamento de Derecho Constitucional que reunió a voces de primer nivel.
El periodista y director de El Tiempo, Andrés Mompotes, moderador del encuentro, abrió la conversación con un llamado a la responsabilidad colectiva. “Gracias por abrir la posibilidad de tener una discusión que es fundamental de esta democracia y de todas las democracias en el planeta”, afirmó, antes de lanzar una inquietud que marcó el tono de la jornada: “¿Cómo garantizamos entre todos que la calidad del debate político electoral suba? Porque de eso depende realmente cuál es el nivel de democracia que vamos a tener en el futuro”.
La decana de la Facultad de Derecho, Emilssen González de Cancino, celebró el espacio y lo defendió como un ejercicio genuino de deliberación. “Es de felicitar a los organizadores por procurarnos este espacio de verdadero debate”, dijo. Sin embargo, advirtió que la discusión política “está muy sectorizada” y que las promesas etéreas y generales terminan cerrando la puerta a la rendición de cuentas.
Desde su mirada académica, González de Cancino se declaró “abiertamente optimista”. Recordó que la universidad produce insumos rigurosos sobre conflicto armado, violencia familiar, equidad de género y valores democráticos que podrían nutrir no solo el debate político, sino también el electoral. La academia —insistió— no puede aparecer únicamente en temporada de campañas.
El diagnóstico institucional fue más severo en voz de Humberto Sierra Porto, director del Departamento de Derecho Constitucional. A su juicio, uno de los grandes problemas es que el Congreso ha venido haciendo “demagogia de sus funciones normativas” y, peor aún, “dejación de sus funciones legislativas”. Para Sierra Porto, se ha instalado una inercia peligrosa: “Se está gobernando con decreto”, advirtió, al señalar el uso recurrente de mecanismos de intervención desde el Ejecutivo.
En su intervención, subrayó que las decisiones más importantes del país no siempre son objeto de deliberación nacional amplia, sino que se toman en círculos cerrados. Ese vacío, sostuvo, debilita el criterio ciudadano al momento de elegir y empobrece la discusión pública.
La dimensión comunicativa del fenómeno fue abordada por Eugenie Richard, docente investigadora del CIPE de la Facultad de Finanzas Gobierno y Relaciones Internacionales (FIGRI), quien expuso cifras relevantes. “¿Saben cuántas publicaciones se hacen en redes sociales en el mundo al día? 500 millones”, señaló. Y añadió otro dato revelador: el tiempo promedio de atención es de apenas dos segundos. “Hay que captar la atención”, resumió, para explicar por qué una campaña electoral no es solo un debate de ideas, sino también “una puesta en escena, un acto performativo”.
En un escenario con más de 3.000 candidatos compitiendo por llegar al Congreso, la saturación informativa se convierte en regla. La lucha por la atención, explicó Richard, incentiva mensajes simples, emocionales y de alto impacto, muchas veces en detrimento de la profundidad.
Para Andrés González, director del Centro Externadista de Paz, el ecosistema digital ha terminado por estimular la superficialidad. “Hay que jugar de tal manera en que sea rápido, que sea simple, que genere impacto, que se haga el show”, señaló. Y lanzó una pregunta incómoda: “¿Eso es lo que se necesita para tomar buenas decisiones?”.
González invitó a comenzar por los hechos y los datos, a no dejarse consumir por la retórica permanente ni por los dogmatismos. “El debate es una unión de perspectivas”, afirmó, y defendió la necesidad de escuchar y evolucionar. Recordó, incluso, cómo su propia postura frente a la política de drogas cambió con el tiempo, como prueba de que la deliberación auténtica exige apertura.
El cierre llegó con Ramiro Bejarano, director del Departamento de Derecho Procesal, quien alertó sobre el “marchitamiento” de los partidos políticos. No se trata —precisó— de su aniquilamiento, sino de su vaciamiento ideológico. “Hoy tenemos partidos que no mueven ideas. Lo que mueven es la corrupción de los avales”, sentenció, al señalar una crisis estructural que afecta la representación democrática.
Al final, más que una queja sobre la ligereza del debate, el conversatorio dejó una invitación: recuperar la profundidad, la escucha y el rigor en la discusión pública. En un año electoral decisivo, la democracia no solo se juega en las urnas, sino en la calidad de las ideas que la sostienen.