6 de mayo de 2025

En 2024 se presentaron 382 presuntas violaciones al DIH en Colombia

Por: Universidad Externado

Por: Diego Lozano

Con la presentación del más reciente informe sobre presuntas violaciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) en Colombia, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) fue protagonista del segundo foro Retos humanitarios 2025: Colombia.

En este espacio liderado por el Departamento de Derecho Constitucional, se reveló que el CICR documentó 382 presuntas violaciones al DIH en el país durante 2024, una cifra que refleja la persistencia de un conflicto armado complejo y multifacético. El rector Hernando Parra Nieto instaló el evento con un llamado ético a la acción:

“Tenemos que desterrar estas abominables prácticas. Jamás serán normales. ¿Qué podemos hacer nosotros, como universidad, para no permanecer indiferentes y transformar esta realidad?”.

Floralba Padrón, directora del Instituto de Estudios Constitucionales Carlos Restrepo Piedrahita, destacó la importancia del compromiso académico con la defensa de los derechos humanos y celebró el trabajo investigativo de la Universidad.

“Esta jornada no es solamente un evento académico más. Es una oportunidad para renovar nuestra vocación académica y tender puentes entre la universidad y la acción humanitaria”, afirmó.

Salha Benzeghiba, jefa adjunta de delegación del CICR en Colombia, presentó el desglose del informe con especial énfasis en el impacto sobre la población civil. “Lo que se ha notado es la falta de precaución para proteger a la población y los bienes civiles. 44 % de las violaciones correspondieron a actos cometidos fuera de las hostilidades, dirigidos contra la vida y la integridad de las personas protegidas por el derecho internacional humanitario”, señaló.

“Regiones como el Catatumbo han sido particularmente afectadas con desplazamientos masivos y restricciones a la movilidad de miles de personas. En este contexto, el derecho internacional humanitario es más relevante que nunca. Su respeto y aplicación pueden salvar vidas y aliviar el sufrimiento de las comunidades afectadas”, agregó.

Algunas cifras 

  • Aumentó en un 89 % las víctimas de artefactos explosivos. El 67 % corresponde a personas civiles. 719 personas fallecieron en Colombia por esta causa. 
  • 33 % de las violaciones tuvieron relación con la conducción de las hostilidades, en particular con la falta de precaución para proteger a la población y los bienes civiles de los efectos de los ataques.
  • 23 % incluyó hechos que afectaron el acceso a bienes esenciales, servicios de salud y el bienestar de las comunidades.

En su intervención, Benzeghiba explicó que cinco de los ocho conflictos armados que el CICR monitorea en Colombia involucran enfrentamientos entre grupos armados no estatales, mientras que tres incluyen al Estado colombiano. Las cifras también reflejan afectaciones graves a servicios esenciales y al sistema de salud en varias regiones del país.

“La academia desempeña un papel fundamental en la promoción y la acción humanitaria imparcial. Confiamos en que las nuevas generaciones de profesionales del derecho guiadas por sus docentes e investigadores mantendrán viva la curiosidad y el compromiso con los asuntos humanitarios”, subrayó la delegada.

Por su parte, el profesor Edgar Solano González, coordinador del grupo de investigación en Derecho Internacional Humanitario del Externado, reflexionó sobre la recurrencia del sufrimiento civil: “No deja de asombrar que el motivo de nuestro encuentro académico sea nuevamente referirnos a los riesgos a los que se someten a diario las poblaciones”.

El foro puso sobre la mesa temas como desplazamientos forzados, reclutamiento de menores, violencia sexual, uso de artefactos explosivos y ataques a la misión médica, problemáticas documentadas con rigurosidad por el CICR en terreno. Todo ello en un contexto en el que, según los expertos, la violencia se ha venido normalizando.

Este encuentro cerró con una invitación a la acción desde la academia. Como concluyó el rector Parra: “El derecho internacional humanitario nos interpela porque nos exige reconocer la humanidad incluso en los contextos más dolorosos”.